Ajuntament de Sant Andreu de la Barca
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Sant Andreu de la Barca
Ciutat

Del libro Imagenes y recuerdos. Sant Andreu de la Barca (1999)
Del libro Imagenes y recuerdos. Sant Andreu de la Barca (1999)

El campesinado a Sant Andreu de la Barca

La actividad campesina en Sant Andreu de la Barca fue la fuente de vida del municipio hasta bien entrados los años sesenta del siglo XX.

Como dice Xose Lois Garcia en el libro que tradicimos al castelano La pagesia en Sant Andreu de la Barca (2004): "Con el fin de articular un estudio sobre la tradición agrícola en Sant Andreu de la Barca hace falta que nos remontemos a los diversos hallazgos arqueológicos en l'ac­tual espacio de la capilla de Santa Madrona del Palau, donde se supone que hubo una gran villa romana, en torno a la cual se aglutinó un complejo de viviendas. Contamos con una serie de utensilios domésticos de la época roma­na y muchos con características fenicias. Estos utillajes son de formato rudo y sin decoración. Las fuentes arqueológicas nos ofrecen bastantes indi­cios sobre el sedentarismo de esta comunidad; sobre todo por los hallazgos de sepulturas en el amplio espacio de Puigbó, no muy lejos de la actual estación ferro­viària y del instituto de enseñanza. Se trata de más de 50 sepulcros del siglo IV después de Cristo, que coinciden con la desintegración del Imperio romano".

Estamos, pues delante de un territorio que desde el inicio de los tiempos históricos estuvo marcado por la vida agrícola.

Del mismo libro.
Del mismo libro.

Dos unidades poblacionales y un territorio estructurado
Como juzga García: "Había dos unidades poblacionales, la de Sant Andreu y la del Palau, assen­tades en un territorio conocido como la cubeta, sobre sedimentos que el río Llobregat fue depositando en los repliegues de las montañas de Ordal. En este espacio, tan delimitado por la montaña y por el río, se fomentó una agricul­tura con características propias y mucho dependiente del río Llobregat, que podemos denominar cultura fluvial".

Desde el siglo XI cuando aparece por primera vez mencionado el territorio de Sant Andreu de la Barca, parece claro que hay dos núcleos de poblaciones, Sant Andreu y el Palau.

También hay que prestar atención a la toponimia antigua de Sant Andreu de la Barca: la denominación antigua Aquis Tonsis o Aquae Tonsae, aguas mortecinas o marismes, que nos suministra una información sobre la existencia de un remansament del río Llobregat.

También hay que prestar atención a la existencia de una articulación vial que unía los obstáculos naturales de la Roca de Droc y el Congost. Muy seguramente estamos delante de una antigua calzada romana que cruzaba el dos nulcis de población de al zona.

En ésta marco geográfico tiene lugar el desarrollo agrícola de Sant Andreu de la Barca durante siglos.

Diversos elementos del paisaje de Sant Andreu nos permitan todavía hoy recordar la agricultura más antigua que se desarrolló en este entorno. Las viñas que ocuparon un enorme espacio hasta los años setenta del siglo XX y las millenàries olivos que hoy podemos contemplar en casa Preses son expresiones de lo que queda de aquella época.

El cambio en la producción agrícola
Sant Andreu contaba con tres espacios bien definidos: el fluvial, o parte baja, al lado del río Llobregat, donde se cultivaban los productos hortícolas: la zona intermedia o de la Llanura, dónde había las viñas, los olivos, etc.; finalmente, la montaña, espacio dedicado al bosque y también a las viñas.

A los tres espacios estaba presente la masía, construcción completamente funcional para el campesino. Su organización obedecía a la interrelación entre hombre y paisaje.

El especial paisaje de Sant Andreu de la Barca generaba productos diferentes, que más allá de la alimentación de la población, producían excedentes, especialmente de aceite y vino. En cambio había falta de cereales, que eran traídos de Barcelona por los tragineros de retorno de la comercialización del aceite y el vino, con otros productos como el pescadoy los salazones.

El cultivo del vino, como muchos lugares de Cataluña, se hacía mediante contratas de cepa muerta. La problemática de este tipo de contrato y sus derivaciones políticas, también tuvieron en Sant Andreu de la Barca como protagonista.

También tuvo una fuerte incidencia en el cultivo de la viña la llegada de la filoxera, a finales del siglo XIX. El ayuntamientos de Sant Andreu de la Barca presididos por Antoni Jansana y Joan Falguera hicieron constado a las iniciativas contra la plaga y sus consecuencias económicas.

En muchas de las fincas, la crisis agrícola se saldó con la plantación de árboles frutales, especialmente melocotoneros.

Del mismo libro.
Del mismo libro.

Estructura feudal del campo catalán
Cuando en el umbral del siglo XII la reconquista a los árabes deja libres los terrenos de Sant Andreu de la Barca, éstos se integran dentro de una estructura claramente feudal, con una determinada propiedad de la tierra, en manos de los nobles terratenientes y de la iglesia, en este caso en el monasterio de Sant Cugat del Vallès.

Hay algunos personajes que podemos mencionar de esta época: Es el caso del mercader Marcús, que luchó contra la expedición de Almansor, donde fue hecho prisionero y llevado a Córdoba, el año 985. Una vez liberada, recibió donaciones de tierras, entre ellas el alodio del suelo que tenía en Sant Andreu de la Barca. Un descendiente de éste, Bernat Marcus, fue un noble que pertenecía al consejo del conde Ramon Berenguer IV y uno de los hombres con más influencia en la reina Peronella. Era propietario de las tierras de extramuros de Barcelona, a la montaña de Montjuïc.

Bonaventura Pedemonte, en su libro Notes para la Historia de la Baronía de Castellvell de Rosanes, habla del nuevo orden donde la principal fuente de senyorio es ostentado por la baronía de los Castellvell.

Como explica Xose Lois Garcia: "Digamos, de paso, que las estructuras agrarias de carácter feudal en Sant Andreu de la Barca estaban dentro del contexto espacial que hoy distinguimos como comarca del Baix Llobregat. Aquí se dieron unas connotaciones particulares dentro de la propiedad dinámica feudal como fue la liberación de tierras, ya desde tiempos visigóticos, que conformaron una nueva vía de adquisiciones de tierras, o alodios, que procedían de la Iglesia. Las propiedades que tenía el monasterio de Sant Cugat a Sant Andreu de la Barca pasaron a usufructuarios por contrato y serían materia de herencia dentro de la familia y con el paso del tiempo ocurrieron propiedad. A grosso modo así se puede entender la evolución de la propiedad de la tierra en el Baix Llobregat. Digamos, asimismo, que en Sant Andreu de la Barca las posesiones de tierras se produjeron, también, mediante aprisió, que representaba ocupar una tierra sin titular directo con el propósito de romperla, explotarla como es debido y obtener la propiedad. No tenemos mucha más información sobre la evolución de los cambios de propiedad en nuestra comarca".

Dice Xose Lois Garcia en el libro antes mencionado: "Durante largos periodos a la baja edad media, los conflictos señoriales y los denominados malos usos se dejaron oír en el minúsculo Sant Andreu. El poder feudal, con su peso sombrío, moduló una maquinaría local no exenta de conflictos. Las obligaciones señoriales se hacían oír en todos los ámbitos de la vida cotidiana.

Y añade: "Los sin tierra fueron el pulmón de las luchas redenciones contra los seis malos usos señoriales. A la guerra de los Redenciones, de finales del siglo XV, que se pacificó con la sentencia de Guadalupe en 1486, sale triunfando la granja y buena parte de los masoveros se hacen propietarios. Esta guerra, sin duda, lleva nuevas estructuras a Sant Andreu de la Barca y modifica la vida de los poco más de 30 focos que había entre los dos núcleos de población: Sant Andreu y el Palau. La sentencia de Guadalupe, pacificó señores y campesinos, introduciendo nuevas relaciones de convivencia y los primeros indicios de un cambio estructural. La revolución industrial y comercial de la Cataluña de finales del siglo XV no se entiende sin el cambio jurídico propiciado por la sentencia de Guadalupe. Las relaciones entre el campo y la ciudad y entre la vida rural y la urbana, parten de la propiedad de la masía, que siempre tendía a ampliarse y nunca a disminuir, a lo cual contribuía la figura del heredero".

Del mismo libro.
Del mismo libro.

La masía, centro de la actividad agrícola
Los cambios históricos provocaron que en Cataluña se conformara una específica manera de propiedad de la tierra; la masía.

Los propietarios de la tierra, de la masía, vivían en una masía con sus masoveros. Este ente, la masía, contribuyó mucho a formar la identidad de Cataluña como nación y ayudó a definir sus pueblos. La vida rural estaba diseminada pero también concentrada en torno a la masía y la masía, como hábitat natural. En las masías se dieron diversas formas de vida rural. Se desarrollaron comportamientos y relaciones estables durante muchos siglos. Cuando J.H. Elliott analiza a la sociedad catalana en su libro, La revuelta de los catalanes (I598-I640), no pasa por alto la funcionalidad equilibradora de la masía, con los masoveros en el frente de la producción.

En la masía se formaron los hábitos tradicionales y la afición de las personas a su hogar imprimía carácter a sus habitantes.

La diversidad arquitectónica de las masías obedece a la diversidad climatológica, al medio geográfico y a las necesidades de sus habitantes. Habitualmente, la primera planta tiene un vestíbulo, la cocina, la bodega y otros departamentos de labor. La segunda planta ofrece una gran sala para reuniones, en torno a la cual se distribuyen un determinado número de habitaciones. En la parte más alta, hay un espacio con ventanas, donde se depositan los diversos productos de la tierra con el fin de secarlos o conservarlos. Éste formado se adapta a lo que tienen las dos masías que todavía se conservan en Sant Andreu de la Barca: casa Preses y casa de ello Arcs.

Masías importantes
En Sant Andreu de la Barca hubo más de una docena de masías, de las cuales sólo quedan dos: casa de ello Arcs, muy modificada en su estructura arquitectónica, y casa Preses, que conserva buena parte de la estructura original y todavía evidencia el poder que tuvo en torno al Palau.

Basándonos en la documentación que hace referencia a la masía de casa de ello Arcs, en el Palau, podemos conocer aspectos de la vida collectiva y de las costumbres de la villa. Sabemos que casa de los Arcs efectuaba pagos realmente importantes en la iglesia jesuítica de Belén, en Barcelona, según consta en un censo escriturado en el I746. En esta documentación se constata una relación de jornales abonados el 18I9 que muestran el poder social y económico de esta masía. Tenemos, también, un inventario de venta de productos y de los ingresos que los Archs percibían.

Digamos que algunas tierras de casa de ello Archs estaban cedidas en concepto de cepa muerta, incluso a los años más difíciles de producción vinícola, a causa de la filoxera. Pere Archs i Salabert compra una taberna en Barcelona el I888, año de la Exposición Universal, con la finalidad de vender su producción vinícola. Esta taberna hacía la función de oficina contratante, con diversos intermediarios del puerto barcelonés que se dedicaban a colocar los productos de viña en los diversos puertos amercians.

A los años sesenta desapareció otra masía, no menos conocida que las mencionadas; se trata de casa Canals, de la familia Jansana. Hay que mencionar, también, la masía de casa Salvi que perdió todas sus actividades agrícolas a los años cincuenta.

La desaparecida Torre Bovera
Una de las grande fincas de Sant Andreu de la Barca era la Torre Bovera, situada as la parte baja del Palau.

El feudo o alodios unificados en torno a la torre Bovera fueron significativos hasta 1939, para estar en manos de grandes familias con influencia política.

Ya en el siglo XVIII, la torre Bovera era propiedad del noble Joan Antoni Marimon Fernández de Velasco, marqués y conde de los mismos títulos. También otra familia noble, los Vilalba, tenía títulos de propiedad en Sant Andreu de la Barca.

Hay que destacar un pleito por apropiación de tierras que el propio Carles IV, resuelve, el 5 de octubre de I807, a favor de Galceran Vilalba, capitán general del reino de Galicia y propietario de buena parte de las tierras al lado del río Llobregat en Sant Andreu de la Barca, concretamente en Torre Bovera.

La tradicional Torre Bovera pasa a ser propiedad de Joaquim Nicolau y fue heredada por su hijo Lluís Nicolau d'Olwer, gran intellectual catalanista y republicano.

El masovero de la propiedad fue Josep Casas, que estuvo en el frente de la explotación de la torre Bovera durante muchos años.

La de la torre Bovera dejó de existir a los años cuarenta cuando fue repartida entre varias familias después de ser expropiada por la Falange, dado que su propietario, el intelectual Lluís Nicolau d'Olwer, ministro de Hacienda de la República, se exilió en México.

Del mismo libro.
Del mismo libro.

Familias de tradicional relación con el campesinado de Sant Andreu de la Barca
De entre los propietarios rurales con presencia durante la etapa de vida rural de Sant Andreu de la Barca podríamos citar diferentes grandes propietarios de tierras que desde el siglo XV ejercieron sus dominios en nuestro municipio.

Un ejemplo es la presencia de la familia Jansana o Gentsana, asentada en Sant Andreu y de notable presencia a la vida social y económica de la antigua villa.

Los Jansana o Gentsana, procedían del Llenguadoc y se refugiaron en Cataluña huyendo de las guerras religiosas que se produjeron en Francia, lo mismo que hicieron muchas otras familias del mediodía francés.

Otra familia poseedora de tierras era la de los Vivas, que en el siglo XIX cede el apellido a un tal Gelabert de Pallejà que se casa con la pubilla Vives.

También hay que mencionar los Tomadas y los Pascual, sucesivos propietarios de casa Preses, una masía que todavia hoy, gracias a dios, continúa con su presencia poniendo de manifiesto el pasado agrícola de Sant Andreu de la Barca.

Otros propietarios a citar pueden ser los Archs, los Prats, los Canales y otros, cuyas propiedades estaban vinculadas en los antiguos feudos eclesiásticos y de nobleza, adquiridos durante los diversos periodos de cambios sociales y económicos de la historia de Sant Andreu de la Barca.

Dice Xose Lois Garcia en el libro antes mencionado: "Aunque los conflictos por las posesiones de la tierra tuvieron su apogeo con el poder feudal y durante la etapa moderna, también hay que remarcar conflictos como el de Josep Archs, que en 1789 mantiene un pleito con el duque de Alba, señor y heredero de la antigua baronía de los Castellvell y los Vélez a causa de una viña".

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